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Rumbo al norte.

El día de Navidad fue más o menos como cualquier otro. Eso sí, hicimos un curry navideño y no había que trabajar, así que bastante relajado.

El 26, no tanto. Pensábamos salir hacia mediodía, pero después de empaquetar, limpiar, recoger y organizar desde las 10 nos pareció que salir a las 18:00 no era buena idea. Así que salimos a la mañana siguiente. Incluso eso fue a la carrera, porque había empezado a llover y conducir por los caminos desde la finca es casi imposible cuando el suelo se convierte en barro resbaladizo, incluso en coche.

Ya estamos a 29 y acabamos de llegar a Civray después de tres días a unos 500 km por día. No está nada mal, porque tenemos que parar a menudo para que los perros hagan pis y para estirar las piernas.

Anteanoche hicimos noche en el borde de un bosque justo al sur de Madrid, cerca de un pueblo llamado Senena. Tenía un castillo muy bonito.

Anoche aparcamos junto a un dolmen a unos 100 km de la frontera francesa.

La finca de Adrian es conocida entre los vecinos por los coches de desguace desperdigados por todas partes. Bueno, ahora mismo hay tres, más dos que se usan de almacén, pero ya os hacéis una idea.

La semana pasada organizó que se llevaran uno, con la idea de que lo siguieran otro o dos. Pero después de que el camión lo recogiera y lo llevara al desguace, a más de una hora, lo trajo de vuelta porque no aceptaban nada sin papeles….¡madre mía!


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