Me paso un rato por la noche tirándole la pelota a Vaea, y mi frontal blanca me convierte en un blanco para las polillas. Malditas polillas de las narices. Así que cambié a la luz roja, que pareció ayudar un poco.
¡Eso sí, la perra quedó con pinta de malvada!

En realidad, lo mejor, que no pude grabar, fueron dos ojos rojos avanzando a toda velocidad hacia mí desde la oscuridad.
¡Uy!
Por desgracia, ayer tuvimos un pequeño percance. En el paseo de la mañana hizo salir a un corzo del maizal y lo persiguió hasta el bosque.
Cuando volvió sin haberlo cazado, vi sangre en el collar y, tras un breve momento de pánico, me di cuenta de que solo se había rajado la oreja con algo al cruzar el bosque.
El problema fue que, sentada en el baño del camping esperando a que yo saliera de la ducha, se sacudió un par de veces y dejó una obra a lo Jackson Pollock por toda la habitación con su sangre.
La mayor parte, como era de esperar en un baño, se limpió fácilmente. Pero dos paredes estaban pintadas con pintura plástica amarilla mate…..¡mecachis!
Lo siento…….no hay foto.
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