Vamos cruzando Alemania poco a poco. Las carreteras son de muy buena calidad, ni un bache a la vista. Sin límite de velocidad en las autopistas, y en muchas hay prohibición de adelantar durante el día que, a diferencia de la N10 en Francia, la gente respeta. Así que si llevas un camión, una autocaravana, un remolque u otro vehículo que se me olvida, tienes que ir por el carril de la derecha.
No hay fotos de paisajes porque, la verdad, no ha habido nada excepcional.
El combustible está a 1,80 € el litro de diésel, y la gasolina es más cara. Contento con eso por ahora.
Paré en el almacén de Waku para recoger una escalera. Cuesta 700 € en Amazon en Francia y 520 € por correo en Alemania, pero me la rebajaron a 390 € y además me dejaron usar el baño, me invitaron a café y charlamos un buen rato. Fabricada en Alemania, así que muy contento. Se pliega por la mitad y se recoge hasta poco más de un metro de alto, y pesa 13 kg. Así que, “That’s a bingo!”

¡WTF!
Paré en el Lidl a por algunas provisiones y cogí un cartón de huevos.
Pensé que simplemente estaban pintados, pero al escanear el texto con la app de traducción del móvil resultó que vienen ya cocidos, con un sobrecito de sal dentro. Y aguantan dos semanas sin nevera.
Parece que el “barniz” de la cáscara ayuda a sellarla después de cocerlos para mantener la barrera protectora frente al exterior. Investigando un poco, hay cosas interesantes sobre la conservación de los huevos relacionadas con el lavado, la refrigeración y el almacenaje. Siempre aprendiendo……

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