Me ha llegado de Amazon la mosquitera que se pega a la pared con velcro. Así que, con suerte, se acabaron las incursiones de Frelons.

Después de años viviendo en una casa sin jardín, da gusto tener un poco de césped. Un descanso de cinco minutos del trabajo da para un poco de obediencia con la perra o para lanzarle la pelota.
De hecho, hoy he extendido una manta, me he tumbado y me he puesto a mirar las nubes. Hacía años que no lo hacía.
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