Un vídeo de la finca desde el aire y un carrusel con algunas fotos.
Y un bonito atardecer para vosotros. Ojo, en estas fotos todo parece precioso, pero está polvoriento, seco y árido de narices. Todo muy bonito hasta que te metes en la cama después de una ducha refrescante y se te une un perro polvoriento y jadeante. Las mañanas son preciosas porque hace fresco y el sol está bajo.

Hablando de perros, se pasan el día a la sombra. O en una de las cuevas o, en el caso de Vaea, debajo de Lorenzo mientras yo trabajo o me peleo con la instalación eléctrica.
Hasta que oyen algo y salen todos disparados a lo lejos, ladrando a lo loco, para ver quién está atacando nuestra fortaleza.

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